Desde hace años recomiendo el paseo al cerro Chena casi como un must del aventurero semisedentario de Santiago, debido especialmente a que tiene cuotas suficientes de dificultad, facilidad y el elemento que hace que cualquier panorama se vuelva más interesante: clandestinidad.
Pero no todo es color de rosa, la clandestinidad que envuelve al paseo al cerro Chena es la muestra latente del infeliz abandono que tiene un lugar que, en caso de estar bien cuidado, podría ser la versión pequeña de Machu Picchu y todo esto a menos de veinte kilómetros desde el centro de Santiago.
Escrito por Camilo Villavicencio 



